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"Carlota Pink" de MC Chueco

"Carlota Pink" de MC Chueco

30.00

Edición limitada: 10

Tamaño del papel: 420x297mm A3

Firmado y numerado: Si

Serigrafía a dos tintas sobre papel Munken Pure ahuesado 240gr.

Sobre el artista:

Jaén | Octubre, 1986

Diseñadora y artista en activo residente en Barcelona. La facultad de Bellas Artes de Sevilla fue el comienzo del camino artístico. Aunque atraída por todas las técnicas artísticas, ha sido la obra gráfica y el dibujo los métodos que han dejado una huella personal en ella.

Sobre la obra:

Carlota Pink surge de la insistente búsqueda de motivos históricos y sociales que escarban en la denuncia social para poner en actualidad temas pasados que necesitan ser conocidos y mejorados. La mujer de clase obrera y su débil situación en los años 20 y 60 son el soporte de este microrrelato y estampa. Carlota basada en el perfil que le ha inspirado y Pink por el color rosa purpúreo, código social asociado a la lucha femenina.

 

Las laminas serán enviadas en un tubo de cartón envueltas en papel de arroz.

El color puede variar entre la pantalla de su ordenador y la serigrafía original.

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MICRORRELATO:

A Conchita le gustaban las cosas bien hechas, ponerse el vestido de los domingos para ir a la iglesia con sus dos pequeñas, o disfrutar de un paseo del brazo de su marido Paco. Un buen hombre, jornalero y mejor padre. Solía fumar algún puro en el bar del pueblo, sin participar en tertulias políticas. Eran una familia bien de la que Conchita se sentía orgullosa para dificultades de la década de los 60.

Residían tiempos complicados y mantener una familia lo era más. Para Conchita, haber nacido en la década de los años 20 suponía vivir cambios políticos-sociales que afectaron a un pueblo pobre de pensamiento y recursos. Sobrada agitación social y poco socorro a una comunidad que necesitaba crecer y madurar, acceder a estudiar sin mirar su clase obrera. Creció bajo fuertes reglas sociales y otras condiciones absurdas de aquella dictadura que robó todo derecho al proletariado. En medio de todo, ser mujer no era precisamente tener la mejor posición, aunque sí necesaria para empezar una lucha sonada de las generaciones futuras y de las personalidades que dejaron su voz en la historia.

Una noche de marzo, antes de dormir, meditó sobre su nueva situación emocional.

No, no sería fácil-concluyó Conchita.

Cerrando los ojos con más ganas que nunca, deseó que toda molestia cesara. El día terminaba, y con él, un sabor de impotencia e ignorancia. Esa noche conseguiría dormir apenas un par de horas. Aún seguía asustada, confusa por lo que debía soportar en adelante. Los obstáculos que hasta ahora había esquivado parecían ser pequeños con lo que tenía encima.

En ese mar de pensamientos quebradizos, se dijo- debo ser fuerte, seguir luchando y no dejarme caer, aunque los meses venideros se giren oscuros y mi aliento empiece a escasear-. Pero la incertidumbre y la falta de recursos en la medicina de aquella España de los 60 le hacían intuir lo ya estaba sentenciado.

Apenas 18 meses después de aquel día, Conchita se marchó frenando su vida en seco y guardando una foto en el recuerdo. En aquellos años, era poco lo escrito sobre esta enfermedad. Quedaba mucho por hacer y eran, serán las generaciones rosas venideras las que fijen los avances y modos de evitar este mal de mamas.